CAPITULO CINCO
Llevamos mas de cuatro horas en la sala de espera.
No se que problema han tenido con uno de los papeles. Tom me ha llevado cargando casi a todos los lugares a los que me han llamado, la silla de ruedas no ha llegado para mi traslado a los rayos X si no hasta después de que me enyesaran el pie, pretexto perfecto para alejar un poco a Tom. Con la silla, no necesito que el este cerca. Sin embargo Bill es el que no se aparta de mi ahora, pero no me incomoda si no todo lo contrario, es muy agradable. No hemos dejado de platicar y de reír desde que me subí a la silla y se presto a ocupar el lugar de Tom.
Desde que llegaron Elena y David al hospital Tom se les ha unido y han estado dando muchas vueltas desde entonces.
Bill y yo reímos a carcajadas por algo muy soso que ha comentado este (como ha venido pasando en estas ultimas horas) hasta que nos vemos interrumpidos por esas largas piernas que ya comienzo a percibir como familiares.
Tom se ubica delante de mi y se pone en cuclillas, con una sonrisa. Recarga sus codos sobre mis rodillas para mantener mejor el equilibrio antes de decir:
—Hem... ¿y tus cosas? —levanta una seja irónico.
Doy un respingo. Había olvidado por completo mis cosas. Mi bolsa. Mis maletas... no recuerdo donde las he dejado, tal ves en el accidente del carro...
—Toma —Tom extiende la mano con mi bolsa hacia mi para que la tome.
—Oh, gracias —digo algo perdida. ¿que rayos hace el con mi bolsa?. Reviso sin revisar ciertamente el contenido de esta y obviamente no me doy cuenta de que falta algo hasta que Tom ríe.
—Se te ha olvidado esto
Extiendo la mano para tomar mi celular que reposa plácidamente sobre la palma extendida de la mano de Tom pero antes de que lo tome, este lo aparta en un ágil movimiento y en un gesto un tanto infantil diria yo, lo esconde tras de si.
—Ah, ah —niega con la cabeza —esta vez quiero algo a cambio —dice mientras pasa su lengua por sus labios, humedeciéndolos y se acerca a mi hasta hacer rozar nuestras narices.
—¿Que quieres —pregunto incrédula.
Por la forma en la que actúa pareciera que me pedirá un beso.
—Quiero... —sonríe —el numero de tu amiga Elena.
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