sábado, 19 de noviembre de 2011

Mi llegada a Alemania

La dulce voz de la azafata me despierta, indicandome que hemos llegado. Ya eran bastantes horas de viaje. ¿Cuantas?, simplemente no lo recuerdo.

—Gracias —Susurro mientras la chica se aparta de mi lado con esa sonrisita forzada pero sin duda hermosa.

—Alemania —susurro nuevamente, esta vez solo para mi. —Alfin en Alemania.

Mi padre y mi madre han decidido que nos mudaremos a Alemania no hace mucho tiempo. Decidí adelantarme para encontrarme con una muy buena y vieja amiga. Elena. Vive aquí y en cuanto se entero de que me mudaría no paro de "presionarme" para que viniera lo mas pronto posible. Convencí a mis papas aunque aun no estoy segura de como es que lo logre.

Concreta mente Elena esta viviendo en Freiburg pero nos encontraremos aquí en Berlín para pasar unos lindos días antes de la mudanza. (Claro yo también viviré en Freiburg). Estaremos solo dos semanas. No conozco nada aquí en Alemania. Y la verdad no esperaba sentirlo pero es inevitable... Estoy emocionada.
Con respecto a los estudios... Bueno terminare la universidad en Freiburg con Elena, a pesar de que ella es mayor que yo teniendo 20 y yo 19 lo que significa que no estaremos en las mismas clases, me basta con tenerla cerca todas las mañanas.

Me encuentro tan sumida en mis pensamientos que ni siquiera me percato de que el piloto ya a anunciado nuestra llegada y la gente comienza a desaparecer atravez de la puerta de salida. Me paro inmediatamente de mi asiento algo apenada. Soy de las ultimas en hacerlo si no es que la ultima y me dirijo a la salida.
En cuanto salgo de ese enorme monstruo de metal mi cuerpo entero choca contra el insezante y frío viento de Alemania.

Sabia que el clima aquí es bastante frío pero no imagine que tanto. Me aferro a mi misma tratando de calmarme un poco ya que mi cuerpo tirita tratando de mantener el calor. Muy ingenuamente eh venido con una sensilla playera manga larga y mis abrigos se han quedado dentro de Las maletas.


En cuanto entro al aeropuerto busco con la mirada a Elena mientras me dirijo a recoger mi equipaje pero entre toda esa multitud es casi imposible. Me lo entregan muy rápido por fortuna.

Ya que no encuentro a Elena por ninguna parte. Tomo mi celular dispuesta a marcarle y justo en ese momento diviso esa inconfundible y hermosa cabellera pelirroja.

—¡Elena! —grito en su dirección. Ella voltea de inmediato con una leve expresión de confusión en su rostro pero desaparece en cuanto me reconoce y una enorme sonrisa abarca casi todo su hermoso y blanco rostro.

Me apresuro abriendome espacio entre la gente y tan pronto como la tengo cerca la abrazo.

—oh, por dios- exclama melancólica. Elena es como mi hermana y nos distanciamos hace bastante tiempo. Es como un sueńo volver a vernos.

—Elena, ¡Cuanto tiempo! —la emoción se apodera de mi y la voz me traiciona cortandose y volviendose chillona.

La emoción es compartida, nuestros rostros desbordan felicidad pero de pronto el rostro de Elena se torna ligeramente serio aun que no por eso menos feliz.

—Tenemos que salir pronto Eimy. Dentro de unos pocos minutos nos será casi imposible hacerlo

Ver a Elena después de tanto tiempo hizo que perdiera la noción de la realidad y en cuanto la recobro me doy cuenta de que estamos en medio de una enorme multitud. Limitando nuestro espacio.
Comienzo a ponerme algo ansiosa inevitablemente. Prefiero evitar los lugares repletos de personas. No me gustan. Me hacen sentir muy incomoda.

Podría comenzar a realizar una lista mental de todos los aspectos negativos que representaba estar atrapada en medio de tanta gente pero algo un tanto mas importante llama mi atención.

—Pe. Pero... ¿Por que hay tanta gente Elena? —los nervios comienzan a realizar estragos en mi haciéndome titubear.

Elena bufa. Prueba de su fastidio, a ella tampoco le agradan las multitudes. Una de las tantas cosas en común.

—Lo siento Eimy -busca mi mirada —No me entere hasta esta mańana —continua con un tono de arrepentimiento. Como si estuviera en sus manos la presencia o ausencia de aquella multitud.

—Esta tarde llega el grupo alemán Tokio Hotel —sonríe irónicamente. Como diciendo "claro debí haberlo sabido" a menudo Elena se culpa de cosas que afectan a sus seres queridos. Aun cuando quedan fuera de sus manos.

—Y creeme es algo muy escandaloso -me regala una hermosa sonrisa.